PRÓLOGO

 

La vida de Génesis no fue escrita en tinta dorada ni en páginas impecables. Su historia está hecha de parches, lágrimas y cicatrices; de días oscuros en los que creyó tocar fondo solo para descubrir que aún había más profundidad bajo sus pies. Cada caída parecía definitiva, cada pérdida insuperable. Sin embargo, en esas grietas donde muchos se hunden, ella encontró raíces para aferrarse.

Disociada no es solo una novela basada en hechos reales; es una confesión desnuda, un espejo donde las sombras conviven con destellos de luz. Génesis nos lleva de la mano por los laberintos de sus crisis, nos invita a sentir sus miedos, a escuchar los susurros de su mente dividida entre el dolor y la esperanza. Pero esta no es una historia de sufrimiento perpetuo. Es una historia de lucha, de reinvención y de amor propio.

En cada crisis, Génesis aprendió a transformar el caos en lección, el vacío en fuerza. Descubrió que el peor enemigo puede ser uno mismo y que la realidad no es más que un reflejo de cómo decidimos verla. Lo que para otros serían capítulos de derrota, para ella se convirtieron en un viaje de autodescubrimiento.

A través de estas páginas, Génesis no busca conmiseración, sino despertar algo en vos que la estás leyendo. Quiere recordarte que, aun en medio de la tormenta, hay un camino mejor. Que el presente, con todas sus imperfecciones, es donde la vida ocurre realmente. Y que tú, aunque a veces no lo creas, tenes el poder de moldear tu destino.

 

Si alguna vez sentiste que todo estaba perdido, que el peso del mundo era demasiado, esta historia te susurrará que siempre podes levantarte, porque en la reinvención está la verdadera fuerza del ser humano. Esta es la historia de Génesis. Tal vez, al leerla, encuentres un poco de la tuya.

 

 

Yemina Minchs.