Gracias por estar acá.
Sí vos.
El que llegó, el que está leyendo esto ahora mismo, el que quizás no sabe cómo ni por qué, pero algo lo trajo.
No es casualidad. Nada lo es cuando se trata de lo que sentimos.
Quizás s venís de romperte, de vaciarte, de preguntarte cosas que no tienen respuesta inmediata. O tal vez estás en pausa, en reconstrucción en ese momento donde no sabés bien quien sos, pero tenés claro que no querés volver a ser quien fuiste.
Sea como sea: estás acá. Y eso ya es un acto de valor.
Leíste mis palabras, te dejaste tocar por ellas, y eso no es poco.
Porque leer no es escapar: es entrar más profundo. Es abrir puertas internas con frases que ni sabías que necesitabas.
Gracias por estar.
Gracias por dejar que mis libros ”que son mis cicatrices convertidas en papel"
te hablen en voz baja, como si también fueran tuyos.
Porque lo son.
Porque lo que duele, cuando se comparte, duele menos.
Y lo que sana, cuando se escribe, se multiplica.
Seguimos caminando. Vos con lo tuyo, yo con lo mío. Pero ahora, un poco más juntos.
~Yemina
